Nueva organización de baterías, consumos y cargador
De pack improvisado a arquitectura real: más autonomía, más seguridad y una carga por fin integrada
Neo7
2/21/20264 min read


En un portátil casero como ESPectrumGo, llega un punto en el que no importa solo que “funcione”: importa que sea mantenible, seguro, eficiente y fácil de montar/desmontar sin que cada apertura sea una operación de alto riesgo.
En esta fase he dado un paso clave: reorganizar el pack de baterías, entender de verdad los consumos reales del sistema y ordenar la parte de carga para que todo quede coherente, robusto y limpio. Todo esto con asesoramiento de mis colegas del canal de telegram ESPectrum.
El objetivo de esta reorganización
Quería conseguir tres cosas muy concretas:
Autonomía predecible: saber cuánto dura según el uso (menús, juego, brillo alto, Bluetooth, etc.).
Cableado corto y ordenado: menos caída de tensión, menos ruido eléctrico y montaje más fácil.
Carga simple y segura: un sistema de carga integrado que no “pegue sustos”, con protecciones y buen balanceo.
Punto de partida: seis celdas finas y poco margen físico
He elegido seis celdas Li-ion planas (muy finas (4mm, ideales para un chasis delgado). El problema no era la capacidad… era el cómo organizarlas:
El espacio interior del portátil obliga a colocar componentes con precisión milimétrica.
Si el pack queda “donde se puede” en vez de “donde debe”, aparecen:
cables demasiado largos,
puntos de presión sobre celdas,
zonas con más calor,
y un montaje frágil que con el tiempo acaba fallando.
Así que la reorganización no es estética: es arquitectura.


Arquitectura del pack: 3S2P para ~12V reales


La lógica eléctrica es clara:
Cada celda Li-ion: ~3,7V nominal y 4000mA
Para tener un sistema “de 12V” real:
3 en serie (3S) ⇒ ~12,6V cargadas / ~11–12V en descarga típica
Para aumentar capacidad e intensidad disponible:
duplico en paralelo ⇒ 2P
Resultado: 3S2P con 6 celdas y 8000 mA
Esto me da un pack que encaja perfecto con un portátil: tensión adecuada + capacidad decente + buena entrega de corriente
Organización física: menos estrés, mejor reparto y mantenimiento real
La reorganización física la he planteado con criterios muy “de producto”:
Reparto de peso: evitar que el portátil cargue todo en un lado.
Alivio mecánico: que ninguna celda quede presionada por tornillos, nervios o aristas.
Rutas claras de cable:
potencia por un lado,
señal por otro,
y zonas de paso amplias para no pellizcar nada al cerrar.
Además, he buscado que el pack sea serviciable: si un día hay que revisar, medir o sustituir, no quiero desmontar medio portátil para llegar a un conector. Todo envuelto en cinta kapton negra y con puntos de control.


Consumos: medir para dejar de “suponer”
Una vez ordenada la parte eléctrica, tocaba lo más importante: medir consumos reales.
Aquí el objetivo no es solo “cuánto gasta”, sino en qué escenarios gasta:
Arranque + menú (uso ligero)
Emulación en marcha (uso típico)
Brillo de pantalla alto / bajo
LED activos / desactivados
Wi-Fi o periféricos (si aplica)
Lo que busco con esto:
poder decir “en uso normal dura X” con datos,
dimensionar mejor cableado y protecciones,
y detectar consumos absurdos (por ejemplo, un convertidor mal elegido o un backlight disparado).
Una vez tienes esos números, todo mejora: autonomía, estabilidad y diseño térmico. Lo comprobaré en cuanto tenga el pack de baterías terminado.


Cargador: integrado, dedicado y sin comprometer el sistema
La carga, en un portátil casero, es donde se cometen los errores típicos:
cargar “como sea”,
sin control de temperatura,
con conectores débiles,
o mezclando carga y consumo sin planificación.
Mi enfoque es que la carga sea:
dedicada (con su entrada clara),
segura (CC/CV correcto para 3S y protecciones),
compatible con el día a día (enchufar y listo),
y sin meter ruido o inestabilidad al sistema.
Que sea lo más frio posible, esto todavía no lo he conseguido el cargador USB-C se calienta en exceso, aunque esto parece ser lo normal, pero no me gusta. (¿Alguna idea para mejorar esto?)


También me interesa que el diseño permita dos comportamientos limpios:
cargar con el equipo apagado (lo ideal). Unas 8 horas.
y, si se decide más adelante, estudiar carga con el equipo encendido (sin que se dispare la temperatura o aparezcan ruidos/interferencias).
Seguridad y fiabilidad: el portátil no se negocia
En un dispositivo portátil, la parte “aburrida” es la que marca la diferencia:
protección frente a cortos,
cableado con sección adecuada,
rutas que no se pellizquen,
aislamiento en puntos críticos,
y protecciones cerca de donde tienen que estar (no “en algún sitio”).
El pack de baterías debe ser extraible, para ellos usaré los conectores de la foto.
Aquí el objetivo es que el portátil sea:
✅ estable
✅ repetible (montaje consistente)
✅ y seguro para usarlo sin miedo
Aislare todo repetidamente con cinta Kapton negra, ya lo veremos pronto.


Resultado: menos caos, más sistema
Después de este cambio, la sensación es la que buscaba:
todo queda más ordenado
el diseño tiene lógica
y cada pieza (batería, BMS, consumo, carga) encaja como parte de un conjunto
No es solo una mejora técnica: es una mejora de madurez del proyecto.
Próximos pasos
A partir de aquí, lo siguiente tiene mucho sentido:
Registrar consumos por escenario y sacar una estimación real de autonomía
Hacer pruebas de temperatura en carga y en uso continuo
Implementar un aviso de batería baja bien calibrado (no “a ojo”)
Afinar detalles mecánicos: rutas de cable, sujeciones y acceso a conectores
